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Jul 9, 2016 12:00 EST

Falta educación sexual para adolescentes discapacitadas

iCrowdNewswire - Jul 9, 2016

Falta educación sexual para adolescentes discapacitadas

Los adolescentes con discapacidad también tienen dudas sobre sus cuerpos y piensan en tener relaciones sexuales, como cualquier joven. Crédito: Melody Kemp/IPS.

NACIONES UNIDAS, 8 jul 2016 (IPS) – Desde esterilización forzada hasta abuso sexual, hombres y mujeres jóvenes con discapacidades tienen mayores probabilidades de que sus derechos sexuales y reproductivos sean violados en comparación con otros sectores de la población.

A pesar de los crecientes riesgos que sufren, los jóvenes discapacitados también tienen muchas menos probabilidades de recibir la educación en salud sexual que tanto necesitan.

Muchas veces, esa situación se debe a que las cuidadoras y los cuidadores no tienen consciencia de las necesidades ni de los deseos sexuales de las personas discapacitadas, explicó Malin Kvitvaer, de la Asociación Sueca para la Educación Sexual, en diálogo con IPS.

“Solo ven la sordera y se olvidan de que también hay una persona joven”, apuntó Kvitvaer, quien además de ser sorda, trabaja en un proyecto destinado a mejorar la educación sexual en lengua de señas.

Los padres y los cuidadores a veces se olvidan de que los adolescentes con discapacidad también tienen dudas sobre sus cuerpos y piensan en las relaciones sexuales, como cualquier joven, apuntó.

Y aun cuando reciben educación en salud sexual, puede ser que sea incompleta o inadecuada por las dificultades para acceder a ella, acotó.

“Hay muchos casos en que cuando la profesora o el profesor no dominan la lengua de señas y no saben cómo dictar educación sexual y dan una versión muy comprometida o directamente se la saltean”, explicó Kvitvaer.

Las barreras en la comunicación pueden tener un impacto aun mayor, cuando los abusadores se aprovechan de que a las personas jóvenes y sordas les cuesta más realizar una denuncia por abuso.

“En la historia de la comunidad sorda, hay casos de adolescentes sordas, también varones, pero principalmente niñas, que sufrieron abusos sexuales de hombres de su entorno, como profesores, sacerdotes sordos y otros”, relató.

“Muchas veces también sabían que las familias de las niñas no usan lengua de señas y ellas no iban a poder decirles del abuso”, añadió Kvitvaer, quien fue la joven delegada sueca a la Organización de las Naciones Unidas en 2011.

Las adolescentes deben de hacer frente a numerosos problemas porque sus comunidades o sus propias familias solo consideran la posibilidad de entregarlas en matrimonio y priorizan la maternidad. Muchas de ellas se ven obligadas a abandonar la escuela, comprometiendo sus perspectivas de futuro.

Y aun para las que permanecen en la escuela puede ser difícil acceder a información básica sobre salud sexual y reproductiva y sus derechos humanos, en general, dejándolas en situación vulnerable frente a enfermedades, lesiones y explotación.

Los obstáculos son aún más graves para las adolescentes marginadas, incluidas las que pertenecen a minorías étnicas, así como para las que viven en la pobreza o en áreas remotas, y aun más para las que tienen alguna discapacidad.

Sin embargo, cuando se fortalece a las adolescentes, cuando conocen sus derechos y se les brindan los medios para poder desarrollarse, se convierten en positivos agentes de cambio en sus comunidades.

Con el fin de llamar la atención sobre esas dificultades y, en general, sobre la necesidad de promover medidas para el desarrollo de mujeres adolescentes y jóvenes en condiciones de igualdad, el lema del Día Mundial de la Población, que se celebra este 11 de julio, es la inversión en niñas adolescentes.

Nosotros decidimos (We decide, en inglés) es una nueva iniciativa lanzada en junio por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) para atender las carencias en los servicios de salud sexual y reproductiva, educación e información, que afectan de forma desproporcionada a las personas jóvenes y discapacitadas.

Leyla Sharafi, especialista en jóvenes y género del UNFPA, dijo a IPS que los jóvenes y adolescentes tienen dificultades en todo el mundo para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, y en el caso de los discapacitados, esas barreras son aun mayores.

“Los jóvenes con discapacidad sufren mayores riesgos de experimentar violencia sexual y deben hacer frente a barreras mayores para acceder a la educación y a los servicios de salud sexual y reproductiva”, dijo Sharafi a IPS.

“El UNFPA y el programa We Decide abogan por que todos los jóvenes con discapacidad gocen de sus derechos humanos, incluidos el de no discriminación y el de poder vivir una vida libre de violencia”, subrayó.

Sharafi agregó que el programa fue diseñado en colaboración con personas jóvenes discapacitadas, que tomaron en consideración sus necesidades.

Con ese fin, Kvitvaer señaló que la educación sexual no solo debe concentrarse en los aspectos negativos del sexo, sino también en los positivos.

“También creo que es importante no solo concentrarse en los problemas que puedan ocasionar las relaciones sexuales, como embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, sino también que el sexo es algo bueno cuando es consensuado y no es malo querer mantener relaciones sexuales, al igual que no querer tenerlas”, explicó.

Esta semana se conmemoran los 10 años de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que según Sharafi, “es una de las pocas que explícitamente se refiere a la salud sexual y reproductiva”.

Traducido por Verónica Firme

 

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