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Jun 15, 2016 8:30 EST

Modernización de armas nucleares compromete el desarme

iCrowdNewswire - Jun 15, 2016

 

 

Modernización de armas nucleares compromete el desarme

NACIONES UNIDAS, 14 jun 2016 (IPS) – El arsenal de armas nucleares del mundo sigue disminuyendo, pasó de 15.850 ojivas, a principios de 2015, a 15.395, en 2016, según los últimos datos divulgados por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, en inglés), pero el mundo sigue lejos de llegar a deshacerse de estas armas letales.

Las malas noticias son que ninguno de los nueve estados nucleares, China, Corea del Norte, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, India, Israel, Pakistán y Rusia, está dispuesto a renunciar a su arsenal ni ahora ni en un futuro próximo.

La disminución de las ojivas se debe principalmente a que Estados Unidos y Rusia, que concentran 93 por ciento de las bombas atómicas, siguen reduciendo su inventario de armas nucleares estratégicas.

Pero la disminución es lenta, a pesar de la implementación a partir de 2011 del bilateral Tratado sobre Medidas para Impulsar la Reducción y la Limitación de Armas Ofensivas Estratégicas (Start, en inglés), indicó Sipri.

Otra mala noticia es que tanto Estados Unidos como Rusia continúan modernizando sus armas nucleares.

Los detalles del programa ruso no son públicos, pero Estados Unidos tiene previsto gastar 348.000 millones de dólares entre 2015 y 2024 en la modernización de su arsenal nuclear.

Pero hay estimaciones que elevan ese costo a un billón (millón de millones) de dólares en los próximos 30 años, según Sipri.

Alice Slater, asesora de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear e integrante del comité de coordinación de Abolición 2000, dijo a IPS que Estados Unidos se comprometió a gastar 348.000 millones de dólares en los próximos 10 años en dos nuevas fábricas de bombas, nuevas ojivas y en mejorar los sistemas de lanzamiento desde aviones, submarinos y misiles en tierra, lo que eleva el presupuesto a un billón de dólares en los próximos 30 años.

A pesar de que el presidente Barack Obama subrayó la necesidad de construir un mundo sin armas nucleares en un discurso dado en abril de 2009 en Praga, y que le valió un premio Nobel de la Paz, a pesar de que dijo que podría “no ocurrir durante su vida”, hizo una ínfima reducción del arsenal nuclear en comparación con sus antecesores, observó Slater.

Y la probable presidenciable para las elecciones de noviembre por el gobernante Partido Demócrata, Hillary Rodham Clinton, citó mal a Obama siendo secretaria de Estado (canciller) y dijo que Obama había dicho que un mundo sin armas nucleares podría no ocurrir “en varias vidas”, agregó.

Por su parte, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, reiteró en mayo su llamado a construir un mundo sin bombas atómicas.

“El desarme forma parte del ADN de la ONU, creada cuando el lanzamiento de las primeras y últimas bombas atómicas estaba fresco en la mente de la gente”, recordó Ban.

“Pero hasta que no se hayan eliminado del todo, siguen siendo un riesgo para nuestro bienestar. El temor al terrorismo nuclear agrega un sentido de urgencia y de importancia al desarme”, añadió.

Hans Kristensen, uno de los autores del anuario de Sipri, dijo que los ambiciosos planes de modernización nuclear de Estados Unidos presentados por el gobierno de Obama se contradicen con su promesa de reducir el arsenal actual y con el papel que desempeñan en la estrategia de seguridad nacional.

Las otras potencias nucleares tienen arsenales mucho más pequeños, pero todos comenzaron a anunciar el despliegue de nuevos sistemas de lanzamiento o de su intención de hacerlo, puntualizó.

China parece aumentar su potencial nuclear en forma gradual al modernizar su arsenal. India y Pakistán amplían su acopio y sus capacidades de lanzamiento de misiles.

En cuanto a Corea del Norte, se estima que tiene suficiente material fisible para unas 10 ojivas nucleares. Pero no queda claro que haya producido o desplegado armas operativas, precisó Kristensen.

Por su parte, el director del proyecto armas nucleares de Sipri, Shannon Kile, recordó: “Todos los estados con armas nucleares siguen priorizando la disuasión nuclear como pilar de sus estrategias de seguridad nacional”.

Además de contar las ojivas, subrayó Slater, “debemos tener en cuenta para el desarme nuclear, la expansión agresiva y provocadora de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) hasta la frontera rusa como bloque, a pesar de las promesas hechas al (líder soviético Mijaíl) Gorbachov tras la caída del Muro de Berlín de que la alianza militar no se extendería más allá de (lo que entonces era) Alemania oriental”, recordó.

Además, no hay que olvidar “las bases para lanzar misiles instaladas por Estados Unidos en Turquía, Rumania y Polonia cuando el presidente (George W.) Bush (2001-2009) se retiró del Tratado de Misiles Antibalísticos, suscrito en 1972”, agregó.

También es significativo que parte del acuerdo entre el presidente John F. Kennedy (1961-1963) y el líder ruso Nikita Khrushev, cuando la disuelta Unión Soviética retiró sus misiles de Cuba, fue que Estados Unidos retiraría los suyos de Turquía.

“Estados Unidos también planea modernizar las armas nucleares que tiene en cinco países de la OTAN, Alemania, Holanda, Bélgica, Turquía e Italia”, indicó Slater.

“Y el eje de Estados Unidos en Asia con bases ampliadas en Japón, Corea del Sur, Australia y Filipinas es un obstáculo enorme para invitar a las potencias nucleares asiáticas a unirse al desarme nuclear”, añadió.

Además, la intención de Washington de dominar y controlar el uso militar del espacio también impide futuras posibilidades de desarme nuclear.

Gorbachov y (Ronald) Reagan (1981-1989) hablaron de abolir las armas nucleares, pero el mandatario ruso retiró su oferta cuando el presidente estadounidense no se comprometió a renunciar a lo que se conoció como “Star wars” (guerra de las galaxias).

Además, Vladimir Putin ofreció al entonces presidente estadounidense (Bill) Clinton (1993-2001) “disminuir nuestros arsenales a 1.000 ojivas cada uno, y entonces invitar a los otros países nucleares a negociar su desmantelamiento, pero solo si este último renunciaba al desarrollo de más bases para lanzar misiles en Europa oriental”.

Clinton rechazó la oferta y, posteriormente, George W. Bush se retiró de forma unilateral del Tratado de Misiles Antibalísticos en 2002, prosiguió Slater.

De hecho, Rusia y China proponen desde 2008 un modelo de tratado para prohibir las armas en el espacio, a lo que Estados Unidos se opone de forma rotunda impidiendo que haya tan siquiera un consenso para discutirlo en el Conferencia de Desarme de Ginebra.

Por último, los estados nucleares boicotean las reuniones del Grupo de Trabajo Abierto para el Desarme Nuclear, creado por la Asamblea General de la ONU, que debate el vacío legal que impide prohibir las armas nucleares como se hizo con las biológicas y las químicas.

El Tratado de No Proliferación Nuclear simplemente promete: “esfuerzos de buena fe” para el desarme, y la Corte Internacional de Justicia dejó un vacío legal cuando en 1996 declaró que no podía decidir la ilegalidad de las armas nucleares cuando estuviera en juego la supervivencia de un Estado.

“Parece que este año, los países sin armas atómicas están listos para comenzar las negociaciones de un tratado de prohibición sin los estados nucleares sin escrúpulos y sin algunos otros hipócritas que dicen querer la abolición, pero dependen del paraguas nuclear de Estados Unidos para su ‘seguridad’”, indicó Slater.

Entre ellos están los de la OTAN y Japón, por más increíble que parezca, así como Australia y Corea del Sur.

Con suerte, un tratado de prohibición de la bomba atómica suscrito por 127 países venza el obstáculo que frena el avance significativo en materia de desarme nuclear, como señala el último recuento anual de ojivas realizado por Sipri, apuntó Slater.

Traducido por Verónica Firme

 

 

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