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Jan 6, 2016 6:36 EST

Etiopía revela sus tesoros turísticos

iCrowdNewswire - Jan 6, 2016

Etiopía revela sus tesoros turísticos

 
 
Interior de una iglesia etíope del siglo VI, decorada con obras de arte que representan escenas religiosas. Crédito: James Jeffrey / IPS

Interior de una iglesia etíope del siglo VI, decorada con obras de arte que representan escenas religiosas. Crédito: James Jeffrey / IPS

 

ADDIS ABEBA, 5 ene 2016 (IPS) – A pesar de que Etiopía goza de una identidad cultural, histórica y lingüística muy distinta a la del resto de África, no es un destino importante para los visitantes del continente porque nunca promovió sus tesoros turísticos.

Pero en 2013, con la formación de la Organización de Turismo de Etiopía (ETO, en inglés), el gobierno de este país del Cuerno de África decidió tomar en serio al turismo como medio de generación de ingresos que ayude a erradicar la pobreza que aqueja a muchos de sus 100 millones de habitantes.

En agosto de 2015, el Ministerio de Cultura y Turismo anunció que pretende triplicar el número de visitantes extranjeros en 2020 a más de 2,5 millones. La meta es que Etiopía figure entre los cinco principales destinos turísticos de África para ese año.

“Hay muchas razones por las cuales el turismo estuvo en un segundo plano, pero la número uno fue la (falta de) infraestructura básica”, razonó Solomon Tadesse, el director de la ETO.

“Ahora, el gobierno puede dedicarse de lleno al tema sobre la base del crecimiento económico de los últimos 10 años, que también generó una buena impresión en el mundo exterior”, añadió en diálogo con IPS.

El turismo genera 2.900 millones de dólares por año, cerca de un millón de puestos de trabajo y equivale a 4,5 por ciento del producto interno bruto de Etiopía, en comparación con nueve por ciento en Ruanda y 11 por ciento a nivel mundial, según cifras del Banco Mundial.

En 2013 el sector turístico de Etiopía se ubicó en el lugar 120 en el mundo y 17 en África, según el Foro Económico Mundial.

No obstante, en el decenio pasado el número de visitantes aumentó al menos 10 por ciento al año. En el año fiscal 2014/2015, más de 750.000 turistas llegaron a Etiopía, según cifras oficiales.

“La facilidad y la rápida expansión del acceso por vía aérea, la seguridad personal y la hospitalidad local, el rápido crecimiento económico y, sobre todo, fascinantes descubrimientos por hacer anuncian un muy buen crecimiento del turismo”, pronosticó Mike Fabricius, de la empresa de marketing The Journey, a la cual el gobierno etíope encargó el desarrollo de una marca turística nacional y una estrategia de comercialización.

Tadesse señaló que el sector turístico busca alianzas con el extranjero para la inversión en centros de formación de la hospitalidad, el desarrollo de nuevos nichos como el turismo de aventura, parapente, paseos en globo, bicicleta de montaña, maratones de tierras altas y similares adecuados al terreno diverso de Etiopía.

También propone ir más allá del conocido circuito histórico del norte del país para abarcar otras zonas que no figuran en los itinerarios turísticos tradicionales y que probablemente oculten la mayor fortaleza del turismo, sus diversas culturas, paisajes y vida silvestre por conocer.

Entre estos se encuentran las montañas Simien y Bale, los bosques del sur, las cuevas Sof Omar y el lugar en el desierto de Danakil donde se encontró a Lucy, el esqueleto completo más antiguo de un homínido que se haya encontrado, lo cual le da peso a la afirmación de que Etiopía es la cuna de la humanidad.

“Sabemos que estamos rezagados con respecto a nuestros vecinos y que tenemos que correr para alcanzarlos”, comentó Tadesse.

Pero ponerse al día con potencias turísticas africanas como Kenia y Tanzania exigirá “esfuerzos enormes”, advirtió Derek Schuurman, de la agencia de turismo británica Rainbow Tours.

Otros instan a la precaución y argumentan que Etiopía no tiene que pensar en términos de ponerse al día, sino que debe adoptar su propio modelo de desarrollo turístico porque el tema de los números no resuelve el asunto principal.

“Podríamos convertirnos en el destino número uno del continente aunque no solo por el número de turistas, sino por la calidad de la experiencia y la singularidad del paisaje”, aseguró Greta Iori, una experta en conservación y turismo con cinco años de experiencia en México, Sudáfrica y Etiopía, donde creció.

La mayoría de las ventajas turísticas de Etiopía – entre ellas nueve sitios declarados Patrimonio Mundial por laOrganización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) – son frágiles y corren el riesgo de ser destruidos por la invasión de turistas, advirtió Iori.

Otra preocupación es que la rápida expansión turística también genere choques culturales entre la población local y los extranjeros, el resentimiento hacia el turismo por beneficiar solamente a la elite, la segregación de las sociedades locales, el aumento de los precios y de la delincuencia.

“Por lo general es el turismo de alta gama que funciona a la perfección y el extremo más barato el que da problemas, y por el momento Etiopía no sabe qué camino tomar”, observó una persona en el sector desde hace más de 10 años.

El turismo masivo en Etiopía podría “matar a la gallina de los huevos de oro”, destacó.

Quienes comparten esa inquietud esperan que el país tome la opción más sostenible, de menor volumen, que compensa los números más bajos mediante la venta de un producto de mayor calidad a un precio más alto.

Esta opción debe trascender la inversión en hoteles y ofrecer centros de información turística, aseos públicos bien cuidados y sitios oficiales de descanso, además de restaurantes, tiendas de recuerdos y clínicas médicas a lo largo de las principales rutas de viaje y los sitios turísticos. Esto es común en otros países, pero hasta el momento brilla por su ausencia en Etiopía.

“La construcción de infraestructura que cumpla con las expectativas de los extranjeros es clave, ya que hay un límite a la cantidad de personas que están dispuestos a pasarla mal”, manifestó Greg Dorey, embajador de Gran Bretaña en Etiopía.

“Sin embargo, está por verse si (el país) puede construir bien la infraestructura de apoyo, dados los enormes obstáculos que pone a los empresarios extranjeros que invierten en este sector”, añadió.

“Y los empresarios extranjeros, seamos sinceros, saben mejor que la mayoría lo que los turistas extranjeros quieren ya que su sustento depende de saber comprender esa necesidad”, subrayó el embajador británico.

Más allá de las proyecciones, el turismo sigue siendo un negocio especialmente volátil en África.

En Kenia el número de turistas cayó tras los atentados terroristas de 2014, lo que vació las playas y dejó a miles de habitaciones de hotel sin ocupar. Y cuando el gobierno de Zimbabwe anunció en enero de 2015 un impuesto de 15 por ciento al alojamiento hotelero, el resultado fue una multitud de cancelaciones de viajes.

“Este es un punto crucial para que Etiopía aprenda”, resaltó Iori.

“Si nos desarrollamos lentamente y no a escala masiva, es más probable que el sector del turismo pueda lidiar con las amenazas inesperadas… generando un crecimiento sostenido a largo plazo en lugar de un beneficio a corto plazo”, sostuvo.

“El desarrollo rápido a corto plazo no es sostenible y tiene la capacidad de poner en peligro el éxito y el futuro del turismo para nuestra nación por completo”, advirtió.

“Esta es la tierra de los orígenes, aquí hay seres humanos originales. No recibes una sonrisa artificial, sino una sonrisa original”, dijo Tadesse.

“Si lo conviertes en tu destino de viaje ya no serás el mismo. Nos vemos en Etiopía”, saludó el director de la ETO.

Traducido por Álvaro Queiruga

 

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