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Jun 10, 2016 10:15 EST

Crisis humanitaria genera alianzas inusuales

iCrowdNewswire - Jun 10, 2016

Crisis humanitaria genera alianzas inusuales

 

Las tiendas de campaña no son una solución de largo plazo para alojar a los refugiados, son caras y duran de seis a 12 meses. Crédito: Oxfam Internacional.

ROMA, 9 jun 2016 (IPS) – Para las organizaciones civiles y defensoras de los derechos humanos, las grandes corporaciones suelen ser sinónimo de “mala noticias” por su objetivo de lograr el máximo de ganancia. Pero en un contexto de grave crisis humanitaria y de carencia de fondos, surgen alianzas insospechadas en otros tiempos.

En este momento en que el mundo registra una de las mayores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el sector privado aparece como un actor clave con posibilidades de convertirse en un donante importante.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) no está pudiendo cumplir con su misión por la falta de fondos procedentes de los grandes donantes tradicionales .

Cuando la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) está desesperada por conseguir fondos para asistir a 60 millones de refugiados en distintas partes del mundo y en aumento, la gran empresa de muebles prefabricados IKEA, se volvió su mayor donante privado a través de su fundación, con 150 millones de euros (unos 170 millones de dólares) aportados en los últimos cinco años.

La fundación también pasó a ser el mayor donante privado del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia(Unicef) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP).

El 22 de marzo, en el marco del Día Mundial del Agua, la Fundación IKEA anunció una nueva donación de más de 14 millones de dólares para water.org para ampliar sus proyectos destinados a proveer agua y saneamiento a un millón de personas en India e Indonesia.

Crisis humanitaria genera alianzas inusuales

Per Heggenes. Crédito: Cortesía.

Al explicar el trabajo de la fundación, su director ejecutivo Per Heggenes, dijo: “Primero que nada, no hay ningún conflicto entre hacer dinero y hacer el bien”.

“Si miras al Grupo IKEA, verás que nos preocupa mucho la responsabilidad social y ambiental, así hacen negocio, así funciona el negocio”, remarcó en diálogo con IPS en el marco de la Cumbre Humanitaria Mundial, realizada el 23 y 24 de mayo en la ciudad turca de Estambul.

“Y también es bueno para los negocios; si haces las cosas bien, de forma sostenible y responsable, lo transformás en buen negocio”, explicó.

“Concentramos nuestras inversiones en niños, niñas y jóvenes de las comunidades más pobres del mundo, simplemente porque es donde podemos lograr un mayor impacto”, apuntó.

“Los niños son las personas más importantes del mundo y, por supuesto, son el futuro”, añadió.

La fundación está presente en 50 países con iniciativas que contribuyen a sacar de la pobreza a los niños y sus familias.

La forma de lograrlo, explicó Heggenes, es buscar “nuevos socios que busquen desarrollar nuevos modelos y nuevas formas de pensar y de colaborar con servicios para las personas que tratamos de ayudar; creamos estructuras y sistemas de desarrollo que, de otra forma, no estarían allí”.

La fundación trabaja con todo el mundo, tanto con el sector privado, como con gobiernos, organizaciones no gubernamentales (ONG) y la ONU.

Desde que Heggenes llegó en 2009, la fundación “aumenta sus fondos año a año de forma constante. En especial, en 2016, donaremos 181 millones de dólares, un presupuesto que llegará a los 226 millones de dólares al año en 2020”.

En lo que respecta a Acnur, el trabajo consiste en considerar a los “refugiados como valor, y no solo como beneficiarios, en como involucrarlos mientras están obligados a permanecer en los campamentos para que puedan elegir su futuro, puedan tener oportunidades de trabajar, de usar sus capacidades para algo productivo, en vez de frustraciones”, explicó.

“Y sabemos que los refugiados permanecen actualmente en promedio 17 años en los campamentos”, apuntó.

El interés principal de la fundación es la educación de los niños, que es “clave si piensas que pasan toda su infancia en un campamento, donde no cuentan con educación por falta de fondos”, detalló Heggenes.

Lo segundo, es ofrecer oportunidades para que los adultos trabajen, se ganen la vida y puedan cuidar a sus familias, apuntó.

El tercer elemento es la energía renovable.

“Tenemos un gran compromiso en hacer todo lo posible por reducir el cambio climático y usar energía renovable en lugares donde hay refugiados”, explicó.

Un ejemplo es la gran planta de energía que están por terminar en Jordania, indicó Heggenes, y que cubrirá las necesidades de todo el campamento de Asraq.

Si bien se mostró escéptico en relación con las grandes cumbres, opinó que si “reúnen a diferentes actores para que el sector privado pueda involucrarse con la ONU y con ONG para lograr más eficiencia e innovación en su papel humanitario, creo que podemos lograr algo que no se hubiera podido concretar de otra forma”.

“El año pasado, nos comprometimos en la cumbre de París a involucrar a IKEA en las inversiones relacionadas con el cambio climático. Además de los 679 millones de dólares que invertirá el sector privado, la Fundación destinará 453 millones de dólares” para 2020, precisó Heggenes.

Las inversiones se volcarán a las energías renovables.

“La agricultura climáticamente inteligente, a menudo combinada con la irrigación puede ayudar a que los pequeños agricultores tengan tres cultivos al año”, explicó.

“También buscamos diferentes formas de ayudar a la gente a encontrar formas inteligentes de hacer frente a los impactos del cambio climático y, lo que es más importante, ayudarlos a prevenirlos y a volverse más resilientes”, añadió.

Heggenes mencionó varias veces el término innovación y explicó cómo lo relacionan con los refugiados.

“Hace cinco años, comenzamos a desarrollar un refugio para reemplazar, o como alternativa, a las tiendas de campaña, expuestas a los desastres naturales”, precisó, pues no es una forma de vivir durante varios años. Además, es muy caro para quien paga el alquiler de las mismas, pues suelen durar seis meses, quizás 12, acotó.

Ahora están en la etapa de “prueba del prototipo. Creamos una empresa social para fabricar el nuevo tipo de refugio”, que sirva como reemplazo de las tiendas “al menos en ciertas circunstancias”, explicó.

Tres días antes de la cumbre humanitaria de Estambul, la Fundación IKEA y Oxfam anunciaron una acuerdo de 8,26 millones de dólares para mejorar la respuesta a desastres.

En ese contexto lanzarán un programa innovador de tres años para asegurarse que instituciones locales en Bangladesh y Uganda sean más efectivas a la hora de hacer frente a diferentes crisis, desde inundaciones severas hasta asistir a un gran número de refugiados que escapan de conflictos.

Traducido por Verónica Firme

 

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Baher Kamal

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